Carretera y píxeles
Un atasco con invasores alienígenas
La invasión alienígena ya está en marcha y cinco Vortons tienen una única idea brillante: empujar el Lasertron desde la zona 30 hasta la zona cero para hacerlo detonar en la base enemiga. Los cinco robots son también tus vidas, así que cada baja convierte la misión suicida en un poquito más suicida.
Los treinta sectores de la autopista mezclan minas, barriles, bloques móviles, emboscadas y bichos mecánicos con muy poca educación vial. Y todo ocurre contra reloj: la carretera no solo exige puntería, también pide pensar dos pantallas por delante.

Vortons al ataque
La misión suicida más elegante del 48K
Cada barril mal colocado podía arruinarte la partida y cada avance exigía pensar antes de lanzarse. Algo revolucionario para quienes resolvíamos casi todo aporreando la tecla de disparo.
Este diorama congela la carretera en el instante perfecto: toda la tensión del juego y ninguna posibilidad de que un alien te desmonte la estrategia.
Para llegar vivo hay que despejar primero el camino con el Vorton delantero, mover barriles y bloques para cerrar el paso a los enemigos y evitar que el convoy empuje el Lasertron hacia una mina. Cuando la ruta está limpia, se hace avanzar el arma sector a sector hasta activarla en la zona cero y convertir la nave nodriza en chatarra espacial.












