Crónica del Nilo
Egipto, bombas y cero margen de error
Abu-Sahl ha robado la valiosísima Joya de Luxor y un trío de aventureros —Janet Dwight, Nevada Smith y Al-Hasan— sale a recuperarla. El pequeño detalle es que, al empezar, Nevada y Al-Hasan están prisioneros, así que te toca controlar a Janet y rescatarlos antes de pensar siquiera en la joya.
Cada pantalla se despeja eliminando a todos los enemigos a base de bombas, y puedes alternar entre los tres personajes… aunque los que no manejas tienden a pasearse solos y a buscarse la muerte con un entusiasmo admirable. Un error mínimo se paga carísimo: aquí no existían las segundas oportunidades.

Janet, Nevada y Al-Hasan
Tres héroes y una dificultad de museo
Alternar personajes sonaba modernísimo hasta que descubrías que la inteligencia de tus compañeros tenía instinto suicida. Vigilar a los tres a la vez era un deporte de riesgo muy de 1987.
Este diorama congela la aventura en su momento más tenso: todo el sabor del juego y ningún compañero dispuesto a tirarse de cabeza contra el primer enemigo que pase.
La estrategia pasaba por rescatar primero a Nevada y Al-Hasan con Janet, repartir bien las bombas y aprovechar las virtudes de cada personaje sin dejar que los otros dos vagaran hacia su perdición. Limpiar pantalla a pantalla, avanzar por ciudades y desierto y llegar hasta Abu-Sahl para recuperar la Joya de Luxor: fácil de contar, criminal de ejecutar.












