La portada hecha objeto
Cuando la carátula era media compra
Johnny Jones profanó la tumba de Ramsés II y una maldición lo dejó convertido en una criatura redonda y narigona. La portada capturaba justo ese imaginario —templo egipcio, misterio y amenaza— que luego el juego traducía en 44 pantallas de puro sufrimiento plataformero.
Dinamic entendía el marketing mejor que nadie: carátulas espectaculares, retos imposibles y hasta 50.000 pesetas para quien terminara el juego. La imagen de la caja era la puerta de entrada a la leyenda, y aquí la tienes en relieve sobre tu pared.

Culto a la carátula
El arte que nos hacía soñar en la tienda
Antes de los tráilers y las capturas en 4K estaba la portada: una ilustración que te vendía un mundo entero mientras el juego real cabía en 48K. Y aun así, funcionaba de maravilla.
Esta pieza es para los amantes del arte de las carátulas ochenteras, para quienes guardan el recuerdo de la caja tanto como el del juego. Decoración retro con el alma del expositor de la tienda de barrio.













