Abu Simbel Profanation
De Dinamic a pieza de pared
Johnny Jones profanó la tumba de Ramsés II y la broma le salió regular: una maldición lo convirtió en una criatura redonda, nariguda y bastante menos fotogénica. Para recuperar su cuerpo debe atravesar las 44 pantallas del templo y alcanzar la cámara funeraria interior. Turismo arqueológico de alto riesgo, vaya.
Por el camino esperan serpientes, arañas, momias, gotas de ácido y saltos que exigen colocar cada píxel donde toca. Solo hay dos tipos de salto y no se puede regresar a una pantalla anterior, así que avanzar a lo loco suele durar menos que una cinta C-15.

Johnny Jones y la maldición
Cruel, precioso y muy de 1985
La premisa era puro pulp de videoclub: una maldición, un templo y un héroe empeñado en recuperar su forma. Lo normal un martes por la tarde después de la EGB.
Dinamic llegó a ofrecer 50.000 pesetas al primer jugador capaz de terminarlo. Nosotros no podemos darte el premio, pero sí la escena en 3D para que presumas de haber sobrevivido al trauma.
La solución pasa por copiar en los papiros los jeroglíficos que abren cada cierre —solo caben dos—, usar con cabeza llaves y teletransportes y conservar el símbolo maestro para el momento decisivo. También conviene memorizar el color del diamante correcto: al final, llegar al pedestal de Ramsés con el inventario equivocado es la forma más egipcia de volver a empezar.












