Entrada sin límite de altura
El parque donde todo quería matarte
El parque entero es un gigantesco tablero de plataformas y el objetivo no tiene demasiada burocracia: recoger todas las bolsas de dinero repartidas por las atracciones. El pequeño detalle es que muchas están colocadas sobre raíles, vehículos en marcha o rincones donde un adulto responsable jamás permitiría subir a nadie.
Montaña rusa, noria, coches de choque, carrusel y teleférico forman un mapa continuo donde cada máquina puede servir de transporte o mandarte al otro barrio. El parque parece una fiesta; en realidad es un examen de sincronización con luces de verbena.

Diversión con riesgo real
Subir era fácil, bajar no tanto…
Cada atracción era parte del recorrido y también una amenaza. Saltar sobre una montaña rusa en marcha parecía buena idea porque en el Spectrum la prevención era para cobardes.
Una pieza alegre, caótica y muy reconocible para quienes recuerdan que ocho vidas podían desaparecer más rápido que veinte duros en los recreativos.
La estrategia consiste en aprender el ciclo de cada atracción, montar en los vehículos como si fueran plataformas móviles y saltar justo cuando pasan por el punto bueno. Hay que recorrer cada zona, localizar hasta la última bolsa y no desperdiciar vidas intentando atajos creativos. Cuando el parque queda limpio, por fin puedes decir que la entrada se ha amortizado.











